La abuela de Milo tenía un delantal de cuadritos azules.
En el bolsillo derecho siempre guardaba algo: un pañuelo, una pinza, un caramelo de menta, un trocito de cuerda. Milo decía que ese bolsillo era una habitación secreta.
Una tarde, mientras la abuela preparaba galletas de limón, algo cayó del cielo por la ventana abierta.
Plin.
Fue a parar justo al bolsillo del delantal.
Milo corrió a mirar.
Dentro había una estrella pequeñísima, espolvoreada de harina.
«¡Abuela! Tienes una estrella en el bolsillo.»
La abuela miró y no se alteró. «Entonces hay que tratarla con delicadeza. Las estrellas se asustan en las cocinas ruidosas.»
La estrella brillaba poco. Tal vez había caído porque estaba cansada.
La abuela no la metió en una caja. No se la enseñó a todos. Siguió haciendo galletas, pero más despacio. Cada gesto cerca de la estrella se volvía luminoso: verter el azúcar, rallar la cáscara de limón, cubrir la masa con un paño.
Milo notó una cosa: la estrella brillaba más cuando la abuela hacía algo por alguien.
Cuando apartó una galleta para el vecino anciano, la estrella lanzó un destello.
Cuando limpió la mesa para hacer sitio al dibujo de Milo, brilló otra vez.
Cuando le acomodó el cuello del pijama sin decir nada, el bolsillo se encendió como una linternita.
«¿A la estrella le gustan los regalos?», preguntó Milo.
«Quizá le gusta el cariño», dijo la abuela. «El que no necesita hacer ruido.»
Antes de dormir, Milo quiso quedarse con la estrella.
La abuela negó con la cabeza. «No se retiene a una estrella cansada. Se le da calor y luego se la deja volver.»
Abrieron la ventana. La abuela tomó la estrella con una cucharilla limpia y la puso en el alféizar.
Milo le mandó un beso.
La estrella subió despacio al cielo.
Al día siguiente el bolsillo del delantal estaba vacío. O casi. Dentro había un granito luminoso.
Desde entonces Milo miró de otra manera los gestos de la abuela: el vaso de agua junto a la cama, la manta subida, la galleta más dorada dejada en el plato.
También eran estrellas pequeñas.
Solo que vivían en las manos.
