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El pececito que contaba las olas

En una gruta marina iluminada por la Luna, un pececito cuenta siete olas pequeñas y encuentra su ritmo para dormirse.

Ilustración para El pececito que contaba las olas

Pippo era un pececito azul que vivía en una gruta marina iluminada por la Luna.

De día nadaba entre las algas, perseguía burbujas y jugaba al escondite con los camarones. De noche, cuando los otros pececitos entraban en sus huecos, Pippo seguía despierto.

«No tengo sueño», decía.

Pero bostezaba.

Mamá pez le preparaba el sitio entre dos hojas de posidonia. Papá pez comprobaba que la corriente fuera ligera. Pippo, sin embargo, seguía moviendo la cola.

«¿Y si me pierdo un juego?»

«Los juegos también duermen», decía mamá.

Una noche la Luna entró en la gruta y dibujó siete líneas de plata sobre el agua.

La abuela tortuga, que pasaba por allí, dijo: «Cuenta las olas pequeñas.»

«¿Para qué sirve?»

«Para decirle al cuerpo que el día ha terminado.»

La primera ola entró en la gruta.

«Uno», dijo Pippo.

Mamá le acarició una aleta.

Segunda ola.

«Dos.»

Papá acomodó una hoja.

Tercera ola.

«Tres.»

Pippo dejó escapar una burbuja.

Cuarta.

«Cuatro.»

La cola se movió menos.

Quinta.

«Cinco.»

Los ojos se hicieron pesados.

Sexta.

«Seis.»

La gruta pareció más suave.

Séptima.

Pippo no dijo siete. Solo lo pensó.

La abuela tortuga sonrió. «Eso es. El cuerpo ha entendido.»

Desde aquella noche Pippo tuvo su rutina. Una caricia en la aleta. Una hoja colocada. Una burbuja soltada. Siete olas pequeñas.

No siempre se dormía en la misma ola. A veces en la quinta, a veces después de la séptima. Pero ya no tenía miedo de perderse la noche.

Había aprendido que el sueño no llega como un pez al que perseguir. Llega cuando le preparas un camino.

Y en la gruta, cada noche, la Luna contaba con él.

Moraleja: El sueño llega más dulce cuando el cuerpo reconoce pequeños gestos repetidos.
Nota Montessori: Después de la lectura, invita al niño a recordar un gesto concreto del cuento y a relacionarlo con calma con la emoción de la noche.
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