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El tapete volador de canela

En una habitación perfumada de dulces sicilianos, un tapete suave vuela solo sobre los sueños y enseña a Nora que la fantasía puede viajar sin dejar de estar segura.

Ilustración para El tapete volador de canela

La habitación de Nora olía a canela porque la abuela había horneado galletas abajo.

El perfume subió las escaleras, pasó bajo la puerta y se posó sobre el pequeño tapete junto a la cama. El tapete era rojo, suave y normalmente muy quieto.

Esa noche, sin embargo, levantó una esquina.

Nora se incorporó.

«¿Te has movido?»

El tapete se elevó un poco más. Un polvo fino de canela brillaba en el borde.

«Vuelo sobre los sueños», susurró.

Nora subió con cuidado. El tapete no salió por la ventana. No cruzó cielos peligrosos. Se elevó solo un poco sobre la cama, lo suficiente para que la habitación se convirtiera en un país.

La silla se volvió montaña. La manta se volvió valle. La lámpara se volvió luna dorada. El olor de la canela se volvió camino.

«¿Adónde vamos?», preguntó Nora.

«Lejos, pero seguros.»

El tapete navegó sobre un mar hecho con la manta azul. Pasó un castillo de almohadas y un bosque de lápices. Nora encontró un zorro de papel, una estrella de azúcar y una barquita hecha con una miga de galleta.

Cada vez que se emocionaba demasiado y se inclinaba hacia el borde, el tapete frenaba.

«La fantasía no debe lanzarte lejos de ti misma», dijo. «Debe devolverte más rica.»

Después de un largo viaje, el tapete aterrizó junto a la cama. La habitación volvió a ser una habitación. Pero ahora parecía más grande, porque Nora la había recorrido con otros ojos.

La noche siguiente apoyó una mano en el tapete.

«¿Podemos volar otra vez?»

«Si traes un corazón tranquilo y un lugar seguro al que volver.»

Así Nora aprendió que la imaginación no necesita escapar de todo. Puede empezar en una habitación, un perfume, una manta de buenas noches, y aun así llegar muy lejos.

Y el tapete de canela esperaba cada noche, doblado y fiel, listo para llevar sueños sin perder la casa.

Moraleja: La fantasía nos lleva lejos permaneciendo a salvo.
Nota Montessori: Después de la lectura, invita al niño a recordar un gesto concreto del cuento y a relacionarlo con calma con la emoción de la noche.
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