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La mariposa color almendra

En un campo de almendros iluminado por la Luna, una mariposa clara lleva mensajes amables de un corazón a otro.

Ilustración para La mariposa color almendra

En el campo de almendros, cuando la luz de la Luna descansaba sobre las ramas, aparecía una mariposa color cáscara de almendra.

Nina la vio primero.

No volaba como las demás mariposas. Se movía despacio, llevando algo invisible entre las alas. Cuando pasaba cerca de una persona, esa persona recordaba de pronto una palabra amable.

Una tarde Nina estaba triste porque su papá estaba lejos por trabajo. Le había hecho un dibujo, pero no sabía cómo mandar el abrazo que estaba dentro.

La mariposa de almendra se posó sobre el papel.

«Escribe solo lo verdadero», susurró.

Nina escribió: Te echo de menos cuando la silla a mi lado está vacía.

La mariposa tocó las palabras con las alas. Una luz pequeña salió de la hoja y se posó sobre su espalda.

«¿La llevarás?»

«Llevo lo que es amable», dijo la mariposa.

Voló sobre los almendros, sobre los tejados, sobre la carretera que brillaba bajo la Luna. Lejos, el papá de Nina estaba sentado junto a una ventana. De repente sintió calor en el pecho y pensó en la silla vacía de casa.

Llamó esa noche.

«He sentido tu dibujo», dijo.

Nina rio. «¿Llegó?»

«Antes de que sonara el teléfono.»

Desde entonces la mariposa de almendra venía cuando alguien tenía un mensaje amable demasiado suave para las voces fuertes: un gracias, un perdón, una buena noche, estoy pensando en ti.

Nina aprendió que el amor no necesita siempre paquetes pesados. A veces viaja en una frase, un aleteo, una luz pequeña sobre el papel.

Y como viaja ligero, puede llegar muy lejos.

Moraleja: El amor viaja ligero y llega lejos.
Nota Montessori: Después de la lectura, invita al niño a recordar un gesto concreto del cuento y a relacionarlo con calma con la emoción de la noche.
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